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TRAILBLAZERS AND DIVAS: RUTH FERNÁNDEZ

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RUTH NOEMI FERNÁNDEZ CORTADA, a.k.a. Ruth Fernández, was born in 1919 in the Belgica barrio in Ponce, Puerto Rico, to Santiago Fernández and Rosa Maria Cortada. She and her four siblings were raised by their grandmother.

Fernández received her primary and secondary education in her hometown. During her time there, she learned to play the piano and actively participated in school and community events. At the age of fourteen, she began her professional career. Additionally, she made several appearances on various radio stations and caught the attention of a local bandleader named Mingo, who invited her to join his band, the Whoopee Kids.

In 1941, Fernández signed a contract with Columbia Records and recorded the song “Cuando Vuelva” (When You Return), composed by Myrta Silva. She then made her debut in New York at the Latin Theater. During her introduction, the MC referred to her as “El Alma de Puerto Rico Hecha Cancion,” a nickname Fernández carried throughout her career.

In 1943, Fernández returned to Puerto Rico, intending to study social work. However, she reunited with Mingo’s band and toured the Caribbean, Central America, and South America.

Fernández was one of the first successful Afro-Puerto Rican female singers. She was also a trailblazer who broke color barriers and discredited stereotypes. In 1945, when the group performed a benefit concert at the Condado Vanderbilt Hotel in San Juan, they were informed they must enter and exit through the kitchen out of concern for the American patrons. Although laws did not support racial segregation in public spaces, separation of the races was sustained by custom, tradition, prejudice, and money. Fernández pulled up to the hotel in a luxurious Packard, decked out in a stunning white dress; she regally entered the hotel’s main door and dared anyone to stop her. From that day forward, she referred to her blackness with pride and joked she was “Insoportablemente Ponceña” (unbearably Ponceña).

During World War 2 and the Korean War, Fernández entertained Latino soldiers. In 1954, she returned to Puerto Rico and launched a career as a soloist.

Fernández was a pioneer in many aspects. She made history in 1954 by being part of Puerto Rico’s first televised music show, “El Libby.” Moreover, she was the first Puerto Rican woman to sing with a local band and a North American group and perform popular music at the Metropolitan Opera House in New York City.

She had a long-standing relationship with the bandleader and composer Lito Peña, who composed many of Fernández’a famous songs. She also recorded as a backup singer with the Orquesta Panamericana, the Machito Orchestra, and Los Hispanos.

Her performances with the CBS Radio Network were heard from coast to coast. Fernández also performed at Carnegie Hall in New York (1960) and appeared in two Spanish-language films and the Banco Popular documentary film Raices.

Throughout her life, Fernández received various honors. Among them, the 500th Centennial Commission named her one of three Latin artists who united Latin America. Also, in 2000, she was named the Singer of the Century.

In June 2012, Puerto Rico’s Senate approved Resolución Conjunta del Senado 957 (Joint Senate Resolution 957) to rename the Museo de la Musica Puertorriquena in Ponce as Museo de la Música Puertorriqueña in honor of Ruth Fernández.

In 1972, Fernandez was elected to Puerto Rico’s Senate, representing the district of Ponce as a member of the Partido Popular Democratico de Puerto Rico. As a legislator, Fernández sought reforms and better working conditions for artists and Puerto Ricans living in the United States (The Ruth Fernandez Apartments in the Bronx are named after her). After the senatorial term, she served as a cultural adviser to Hernández Colón. In 1990, she was selected by Imagen (Image) magazine as one of the ten most powerful women in Puerto Rico.

Briefly, Fernández led Casa del Artista Puertorriqueño (House of the Puerto Rican Artist), which advocated for developing emerging Puerto Rican artists. Her controversial tenure, spanning over a decade, resulted in the granting of $500,000 and the purchase of the Teatro Coribantes, a theater near San Juan’s Hato Rey financial district.

Fernández married and divorced twice. She had no children; however, she was affectionately known to her nephews and nieces as “Titi Ruth” (Auntie Ruth). Her nephew is the acclaimed flutist Nestor Torres.

Fernández retired in 2000 and died on January 9, 2012. At the time of her death, Puerto Rico’s government declared three days of national mourning. She is buried in Ponce’s Civil Cemetery.

Fernández is the recipient of the Medal of Vasco Nunez de Balboa (Panama), The Order of Francisco de Miranda (Venezuela), an Honorary Doctorate from the World University, and the declaration of Ruth Fernández Day in Washington, D.C., New York City, Los Angeles, and Puerto Rico. In 1963, Pablo Casals dedicated the song Ven a Mi (Come to Me) to Fernández.

Ruth Fernández’s signature song was “Gracias Mundo” (Thank You, World), whose message is similar to Louis Armstrong’s “What a Wonderful World.” Fernández represents a generation of Puerto Rican female artists whose impact has yet to be fully explored and documented with the accuracy and respect they deserve.
RUTH NOEMI FERNÁNDEZ CORTADA, también conocida como Ruth Fernández, nació en 1919 en el barrio Bélgica en Ponce, Puerto Rico, hija de Santiago Fernández y Rosa María Cortada. Ella y sus cuatro hermanos fueron criados por su abuela.
Fernández recibió su educación primaria y secundaria en su ciudad natal. Durante su estancia allí, aprendió a tocar el piano y participó activamente en eventos escolares y comunitarios. A los catorce años inició su carrera profesional. Además, hizo varias apariciones en varias estaciones de radio y llamó la atención de un líder de banda local llamado Mingo, quien la invitó a unirse a su banda, Whoopee Kids.
En 1941, Fernández firmó con Columbia Records y grabó la canción Cuando Vuelva (Cuando regreses, compuesta por Myrta Silva). Hizo su debut en Nueva York en el Teatro Latino, donde el MC la presentó como “El Alma de Puerto Rico Hecha Canción”, un apodo que se quedó.
En 1943 regresó a Puerto Rico con la intención de estudiar trabajo social. Sin embargo, se reunió con la banda de Mingo y realizó una gira por el Caribe, Centroamérica y Sudamérica.
Fernández fue una de las primeras cantantes afropuertorriqueñas de éxito. También fue una pionera que rompió las barreras del color y desacreditó los estereotipos, por ejemplo. En 1945, cuando el grupo realizó un concierto benéfico en el Hotel Condado Vanderbilt en San Juan, se les informó que debían entrar y salir por la cocina por preocupación por los clientes estadounidenses. Aunque las leyes no apoyaban la segregación racial en los espacios públicos, la separación de razas se sustentaba en las costumbres, las tradiciones, los prejuicios y el dinero. Fernández llegó al hotel en un lujoso Packard. Ataviada con un impresionante vestido blanco, entró majestuosamente por la puerta principal del hotel y desafió a cualquiera a que la detuviera. A partir de ese día se refirió a su negritud con orgullo y bromeó diciendo que era “Insoportablemente Ponceña”.
Durante la Segunda Guerra Mundial y la Guerra de Corea, Fernández entretuvo a soldados latinos. En 1954 regresó a Puerto Rico y lanzó su carrera como solista.
Fernández fue pionero en muchos aspectos. Hizo historia en 1954 al ser parte del primer programa musical televisado de Puerto Rico, El Libby. Además, fue la primera mujer puertorriqueña en cantar con una banda local y un grupo norteamericano y tocar música popular en el Metropolitan Opera House de la ciudad de Nueva York.
Tuvo una relación de larga data con el director de orquesta y compositor Lito Peña, quien compuso muchas de sus canciones más famosas. También grabó como corista con la Orquesta Panamericana, la Orquesta Machito y Los Hispanos.
Sus actuaciones con CBS Radio Network se escucharon de costa a costa. Fernández también actuó en el Carnegie Hall de Nueva York (1960) y apareció en dos películas en español y en el documental del Banco Popular Raíces.
A lo largo de su vida, Fernández recibió diversos honores. Entre ellos, la Comisión del Centenario 500 la nombró una de los tres artistas latinos que unieron a América Latina. Además, en 2000, fue nombrada Cantante del Siglo.
En junio de 2012, el Senado de Puerto Rico aprobó la Resolución Conjunta del Senado 957 para cambiar el nombre del Museo de la Música Puertorriqueña en Ponce a Museo de la Música Puertorriqueña en honor a Ruth Fernández.
En 1972, Fernández fue elegido miembro del Senado de Puerto Rico, en representación del distrito de Ponce como miembro del Partido Popular Democrático de Puerto Rico. Como legisladora, Fernández buscó reformas y mejores condiciones laborales para los artistas y puertorriqueños que viven en Estados Unidos (los apartamentos Ruth Fernandez en el Bronx llevan su nombre). Luego del mandato senatorial, se desempeñó como asesora cultural de Hernández Colón. En 1990 fue seleccionada por la revista Imagen como una de las diez mujeres más poderosas de Puerto Rico.
Brevemente, Fernández dirigió la Casa del Artista Puertorriqueño, que abogó por el desarrollo de artistas puertorriqueños emergentes. Su controvertido mandato, que duró más de una década, resultó en la concesión de 500.000 dólares y la compra del Teatro Coribantes, un teatro cerca del distrito financiero Hato Rey de San Juan.
Fernández se casó y se divorció dos veces. Ella no tuvo hijos; sin embargo, sus sobrinos y sobrinas la conocían cariñosamente como “Titi Ruth” (tía Ruth). Su sobrino es el flautista Néstor Torres.
Fernández se jubiló en el año 2000. Falleció el 9 de enero de 2012. Tenía la enfermedad de Alzheimer. Sin embargo, la causa de la muerte fue shock séptico y neumonía. Al momento de su muerte, el gobierno de Puerto Rico declaró tres días de duelo nacional. Está enterrada en el Cementerio Civil de Ponce.
Fernández recibió la Medalla Vasco Núñez de Balboa (Panamá), la Orden de Francisco de Miranda (Venezuela), un Doctorado Honoris Causa de la World University y la declaración del Día de Ruth Fernández en Washington, D.C., Nueva York. Los Ángeles y Puerto Rico. En 1963, Pablo Casals dedicó a Fernández la canción Ven a Mi.
La canción insignia de Ruth Fernández fue “Gracias Mundo”, cuyo mensaje es similar a “What a Wonderful World” de Louis Armstrong. Fernández representa una generación de artistas puertorriqueñas cuyo impacto aún no ha sido completamente explorado y documentado con la precisión y el respeto que merecen.
© 2020 Tomás Peña
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